GUERREROS ESTELARES. LA TRANSICIÓN


 

<<Fallé, no pude salvarlos… Mis sacrificios no valieron de nada>>

Los pensamientos dolorosos de Wailev chocaron contra mí, hiriéndome profundamente.

<< ¿Cómo ayudarlo? Su memoria estelar sigue oculta, dormida. Atado a su condición humana y no sabe su verdadera identidad. Su muerte física ha sido tan rápida y su apego tan grande. He de esperar a que sus recuerdos,  pronto ocupen su verdadero lugar. El velo debe romperse  sin manipulación, según como está escrito en nuestras leyes.  Solo así, él regresará a mí como tantas veces >>

Me acerco y lo abrazo dulcemente. No se opone a mi presencia, ni mi contacto, a pesar que mi apariencia debe resultarle confusa, ya que no soy lo que su mente humana está acostumbrada a ver.

<< ¿Por qué permitió que se extinguiera una raza entera? ¿Por qué no escuchó las súplicas de quienes lo adoraban?…Si no podía cambiar nada ¿Qué sentido tenía vivir esa pesadilla y convertirme en uno de ellos?…No es justo, hermana.>> comentó mentalmente, mirando las estrellas.

Su mirada desconcertada se posó en mí por mucho tiempo. Su cuerpo desprendía mucho dolor e incomprensión. Pero sé que pronto todo terminará, porque me ha reconocido. Me llamó hermana y eso es un principio.

Mientras todo su Ser regresa, he decidido explicarle parte de lo que ha olvidado. Me lastima verlo tan desorientado y sufriendo. Me conecto a su mente y percibo el caos que experimenta. Y mientras mi energía trata de darle consuelo, me introduzco en sus pensamientos.

<< ¡Hermano! Al bajar sabías lo que ibas a encontrar. Quisiste conocerlos, porque los amas. Ahora ellos vivirán eternamente en tus recuerdos, dentro de ti. Tu experiencia valiosa, irá al creador. Haz cumplido con éxito tu misión>>

Después de estas palabras, su abrazo se vuelve más opresivo. Mis  palabras hacen eco en su mente. Y después de unos minutos, su cuerpo se relaja entre mis brazos.  Percibo que su humanidad poco a poco se va desvaneciendo. Está regresando el hermano que conozco y he admirado por miles de años. Su energía opaca, poco a poco recobra su brillo original. Hasta que resplandece tanto como yo.

<< ¡Has regresado! >> Le comento tocándole el rostro con ambas manos. Y agrego después de contemplar el brillo de estrellas en sus ojos << ¡Bienvenido! >>

<< Gracias. Esta vez la transición ha sido inquietante. Muy distinta de mis otras experiencias>>

Se aleja un poco, flotando en el espacio y observo como transmite su reciente experiencia al creador. La copia de ellas, permanece dentro de su Ser. Al terminar, regresa a mi lado y sonríe dulcemente.

<< Tengo una nueva misión. Esta vez será un mundo joven. Y estaré con ellos, unos mil años humanos, en distintos tiempos.  ¿Me acompañas en mi aventura?>>

<< Estaba deseando esta oportunidad. Soy una novata en el arte de tener un cuerpo físico y sé que si te animas, serás un buen maestro. ¿Lo serás?

<< Será un placer hermana. Te enseñaré y juntos cumpliremos la misión. Pero tienes que saber que en esos miles de años, algunas veces no coincidiremos y otras sí. Algunas nos reconoceremos y otras no. Pero al final nos volveremos a ver, como ahora>>

<< Estoy lista para el desafío y para servir al creador>>

Wailev me miró detenidamente y sonrió. Después voló a toda velocidad y eso me tomó por sorpresa. En mi mente pude escucharle reír a carcajadas. Y le seguí, rumbo a la construcción destinada para la asignación de cuerpos físicos.

Si pensaba que lo iba a perder de vista desde el principio, estaba equivocado. Pediría ser su hermano en ese mundo. Ya me preocuparía después, por la asignación de cuerpos en esos mil años.

<< ¿Preparada?>>

Preguntó, mientras aumentaba aún más su  velocidad y entraba por varios portales dimensionales. Le seguí sin dificultad y me puse a su costado. No pude evitar sentirme feliz por mi primera aventura y le respondí muy seria.

<< Siempre>>

Al ver que casi sobrevolábamos la construcción estelar, sentí que al fin había logrado sentir la emoción que rehuía de mí. Había nacido para esto y toda mi anterior preparación tenía que rendir sus frutos. Y cuando descendimos en la entrada y observé a mi hermano cruzar la gran puerta, no dude en avanzar tras él.

Este era mi momento, él que había esperado desde que fui creada. La gran puerta de luz se abrió para mí y crucé con mis alas extendidas y mi cuerpo vibrando lleno de felicidad.

 

 JULY ASPUR

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3 comentarios el “GUERREROS ESTELARES. LA TRANSICIÓN

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